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Huellas en el agua Creo reconocer si dificultades Viejas huellas en tu mirada: Antigua caminata de amor con gusto a traición. O puede ser tal vez que lo note Porque mis faroles ópticos Se tornan más sensibles y minuciosos Al explorar en tus pupilas taciturnas. Son huellas leves, gastadas, Apenas y a penas perceptibles, Como nubes que se disipan Con la llegada de una nueva brisa. Son manchas pequeñas como suspiros Pero oscuras como sombras. Extensas bahías sin gaviotas. Guardan en su vientre una temible soledad Oscura como sombra. Tus retinas retienen esas marcas Esos indicios de tristezas. Retiene sin fuerza a la soledad Entre el iris descolorido Y el astigmatismo del alma. Es ilícita esta, tu soledad y su negrura Con sus jardines colgando en sombras, Con sus sombras repletas de miedos, Con sus miedos latentes. Es imposible no advertir a tu soledad Como un cuarto vacío, Sólo hay tirada algunas amarguras, Claro que las hay, Las hay de todos los tamaños y colores Y te resabian la boca al hablar. Dulce amargura que desconoce filtros. Amargura: amplia calle sin esquinas, Inevitable no pasar o detener el paso Y divisar aciagos carteles de tristezas. Quisiera que seas solidaria y compartas conmigo Esas fieles amarguras que te visten y embisten, No tanto como para saber que se sienten (Yo también guardo varias) Si no para que te pasen menos Y sean más llevaderas. Y puedas volver del país de la nostalgia Con tus maletas llenas de nuevas alegrías. Volver de ese país donde no vas a buscar consuelo Si no que vas a comprar campos de melancolía, Donde en vez de anotar verdades y cantos Te inventas mentiras no certificadas. Y una vez que ya estés aquí Temblando pero con el semblante limpio, Con los ojos sin huellas y menguando, Con el alma serena y feroz, Con tu rostro y sus batallas Frente a mi rostro y sus derrotas. Acercarme a cuentagotas con mis labios secos y marchitos A la vera de tus labios marchitos y seco Y dejar que se miren con los ojos que quieran, Que se toquen con las manos que se inventen, Que se cuenten historias dulces y heridas lánguidas, Que se descubran caminos fáciles y cicatrices rápidas Pero que no se besen. Acercar mis labios marchitos y secos A la orilla de tus labios secos y marchitos Y preguntarnos silenciosamente Que otros labios salitrosos en otrora Nos heredaron tal sequía labial, Que besos sin agua nos secaron, Nos marchitaron. Y si nos queda tiempo (Porque ganas sobraran) Besarnos como cuando la luna besa la noche honda. Darnos besos ahorrados, no besos metálicos. Y que este sublime acontecimiento No sea un simulacro en andrajos. Que en ese beso vaya implícito un manantial Que le de nueva vida a viejas acequias, Y que surque nuestros destinos y nos una Y podamos habitar felices en otros terrenos. Pero no terrenos yertos y estériles, Si no tierras firmes y fértiles; Donde brote hasta la más pequeña de las semillas. En el ultimo país, el más lejano, El hospitalario país de la esperanza, No para que el futuro venga con arco iris Y duendecillos y huevos de oro, Sino para que este presente Sea más ameno o menos hostil. Y que cuando abras los ojos Recuerdes mis ojos Y olvides los otros. Y cuando olvides los míos No recuerdes nada más. Este sencillo conjuro va igual para ambos. Pero si este beso que nos daríamos Viene con aguaceros fútiles Y lluvias vanas Sería mucho mejor Que sigamos en la vieja huella. Poema de amor Poeta: oigres Poemas leidos 69 veces Poemas de Amor |
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